En una reciente entrevista con FIU News, el Dr. David Kalfa, recién llegado jefe de cirugía cardiovascular del Nicklaus Children’s Hospital y profesor del Herbert Wertheim College of Medicine de la Florida International University, describió su trabajo pionero en el tratamiento de defectos cardíacos congénitos y su visión para el futuro de la atención cardíaca pediátrica.
Kalfa hizo hincapié en la urgente necesidad de mejorar las soluciones de válvulas cardíacas para los niños que nacen con defectos congénitos, que afectan aproximadamente al 1 por ciento de los recién nacidos en EE. UU. y que a menudo requieren intervención quirúrgica. Las válvulas de tejido no vivo tradicionales, que suelen obtenerse de animales, fallan prematuramente, no pueden crecer con el niño y a menudo no están disponibles en tamaños suficientemente pequeños para los pacientes lactantes.
Para abordar estas limitaciones, Kalfa está impulsando el trasplante de válvula alogénica viva (TVAL), también conocido como trasplante parcial de corazón. Su equipo de investigación ha desarrollado un sistema de biorreactor patentado capaz de mantener las válvulas de donantes vivos hasta siete semanas, una mejora exponencial con respecto al anterior umbral de viabilidad de 48 horas. Este período de almacenamiento prolongado podría permitir la disponibilidad inmediata de válvulas adecuadas para pacientes pediátricos, reduciendo los tiempos de espera y la necesidad de repetidas cirugías a corazón abierto a medida que los niños crecen.
Kalfa, que realizó el primer trasplante parcial de corazón infantil “dominó” del mundo en 2023, en el que un corazón de donante no solo salvó al receptor principal, sino que también proporcionó válvulas utilizables para dos bebés adicionales, describió el impacto emocional y clínico de estos procedimientos.
De cara al futuro, planea ampliar la cirugía cardíaca pediátrica robótica en la FIU y aplicar herramientas de inteligencia artificial para predecir eventos adversos y mejorar las evaluaciones de riesgo. Kalfa también tiene la intención de establecer un instituto de investigación de defectos cardíacos congénitos mediante la colaboración entre la FIU y el Nicklaus Children’s, integrando la ciencia básica, la investigación traslacional y los ensayos clínicos.
Su trabajo, afirma, tiene el potencial de transformar la atención cardíaca para los niños a nivel regional y mundial.


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